El expresidente estadounidense se suma a la ola de críticas contra el uso de colorantes en refrescos y pide a Coca-Cola una «fórmula más limpia» para el mercado nacional
Washington, D.C. – El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sorprendido con una nueva exigencia dirigida a Coca-Cola Company: modificar un ingrediente clave de su fórmula en Estados Unidos. En una reciente declaración publicada en su red social Truth Social, Trump instó a la compañía a eliminar el colorante artificial conocido como E-150d, o caramelo IV, que se utiliza ampliamente en la elaboración de la clásica Coca-Cola.
“Si Coca-Cola quiere seguir siendo la bebida de América, debe eliminar químicos que ya han sido prohibidos o reformulados en otros países. ¡Denle a los estadounidenses la misma calidad que exportan!”, escribió el exmandatario.
¿Qué es el caramelo IV y por qué genera controversia?
El caramelo IV (E-150d) es un colorante utilizado para dar a la Coca-Cola su característico tono oscuro. Se trata de un compuesto producido mediante la reacción de azúcares con amoníaco y sulfitos a altas temperaturas. Aunque está aprobado por la FDA (la agencia de alimentos y medicamentos de EE. UU.), ha sido objeto de debate por contener 4-MEI (4-metilimidazol), una sustancia que, en altas concentraciones, ha demostrado efectos cancerígenos en estudios con animales.
En California, las leyes de etiquetado obligan a incluir advertencias si la exposición a 4-MEI supera ciertos niveles, lo que llevó a Coca-Cola y Pepsi a modificar sus fórmulas en ese estado. Sin embargo, en el resto del país, el colorante sigue utilizándose ampliamente.
Trump capitaliza una tendencia global
La petición de Trump no surge en el vacío. En los últimos años, organizaciones como Consumer Reports y el Center for Science in the Public Interest han presionado para que las grandes marcas eliminen ingredientes potencialmente dañinos de sus productos. En Europa y Canadá, Coca-Cola utiliza una versión distinta del colorante, considerada más segura.
El expresidente, conocido por sus preferencias alimentarias poco convencionales —en su momento confesó beber varias latas de Diet Coke al día—, parece ahora querer posicionarse como defensor de un “producto más saludable para los estadounidenses”.
Analistas políticos señalan que Trump podría estar intentando conectar con un electorado sensible a temas de salud y seguridad alimentaria, especialmente de cara a la campaña presidencial de 2024.
Coca-Cola responde con cautela
La multinacional con sede en Atlanta ha respondido de forma escueta ante las declaraciones del expresidente. En un comunicado, la empresa aseguró que «todos los ingredientes utilizados en nuestras bebidas cumplen con las normas de seguridad más estrictas a nivel mundial y son aprobados por las autoridades sanitarias competentes».
No obstante, fuentes cercanas a la compañía admiten que el debate sobre los ingredientes ha llevado a una revisión interna sobre el uso de ciertos aditivos en mercados como EE. UU., donde la presión de consumidores va en aumento.
¿Se avecinan cambios?
Aunque Coca-Cola no ha anunciado modificaciones oficiales, la presión política y social podría obligarla a replantear la receta en su mercado doméstico. En paralelo, otras marcas del sector de bebidas gaseosas ya han comenzado a reformular productos en respuesta a la creciente demanda de opciones “limpias” y naturales.
El gesto de Trump, polémico como de costumbre, podría terminar influyendo más allá del marketing político: en la percepción del consumidor y, quizás, en la etiqueta de uno de los productos más icónicos del planeta.