En Villena, los ciudadanos ya pueden respirar tranquilos. Después de años de misterio urbano —¿de dónde salen exactamente esas sospechosas “minas” en aceras y parques?— el problema parece haber entrado por fin en la agenda institucional. Y no de cualquier manera: con recursos públicos, campañas y medidas municipales. Porque si algo merece atención administrativa en pleno siglo XXI, es la caca de perro.
Mientras algunos ingenuos creían que sus impuestos se destinaban a asuntos menores como infraestructuras, vivienda o transporte, la realidad municipal demuestra que la prioridad está mucho más cerca del suelo. Literalmente. El objetivo es claro: concienciar a los dueños de mascotas para que recojan los excrementos de sus perros. Una idea revolucionaria que, curiosamente, podría resumirse en un gesto de cinco segundos y una bolsa.
Pero no sería lo mismo sin el toque institucional. Por eso, la estrategia suele incluir cartelería, campañas informativas, dispensadores de bolsas, señalización en parques y quizá alguna iniciativa pedagógica destinada a recordar lo que, hasta ahora, parecía un secreto bien guardado: que los perros tienen dueño.

Los vecinos, mientras tanto, observan el despliegue con mezcla de sorpresa y cierto humor resignado. Porque nada refleja mejor la vida municipal que comprobar cómo un problema de civismo individual puede transformarse en un asunto de gestión pública con presupuesto incluido.
Eso sí, conviene reconocerlo: la causa es noble. Al fin y al cabo, mantener las calles limpias beneficia a todos. La duda que algunos contribuyentes se hacen —mientras esquivan obstáculos en la acera— es si el plan definitivo llegará algún día o si el siguiente paso será un departamento especializado en arqueología canina urbana.
Hasta entonces, los ciudadanos de Villena pueden caminar con una nueva tranquilidad: sus impuestos están trabajando duro para combatir un enemigo silencioso, pequeño pero persistente. Un adversario que, como todos saben, aparece misteriosamente en la calle… justo después de que alguien paseando a su perro mire hacia otro lado.