Cuando el partido parecía condenado a la prórroga y la tensión se apoderaba del estadio, volvió a emerger el futbolista de los grandes momentos. Mikel Merino, especialista en aparecer cuando más lo necesita la selección, firmó un agónico gol en el tiempo de descuento para dar a España una victoria por 1-0 sobre Portugal y sellar el billete hacia los cuartos de final del Mundial 2026. Mikel Merino volvió a demostrar que tiene un idilio con las citas decisivas, repitiendo el papel de héroe que ya desempeñó en la Eurocopa 2024.
El duelo entre dos de las grandes potencias del fútbol europeo estuvo marcado por la igualdad, la intensidad táctica y el respeto mutuo. España dominó la posesión durante buena parte del encuentro, pero se encontró una y otra vez con una sólida defensa portuguesa y con las intervenciones del guardameta rival. Portugal, por su parte, también generó peligro en acciones aisladas, aunque la zaga española respondió con firmeza y mantuvo su portería a cero.
Cuando el reloj marcaba los últimos instantes del encuentro, el seleccionador Luis de la Fuente movió el banquillo buscando un revulsivo. La apuesta volvió a salir perfecta. Apenas unos minutos después de ingresar al terreno de juego, Merino aprovechó un preciso pase filtrado de Ferran Torres para definir con sangre fría y desatar la euforia de la expedición española. El centrocampista volvió a responder en el escenario de máxima presión, consolidándose como uno de los jugadores más decisivos del combinado nacional.
El tanto no solo significó la clasificación para los cuartos de final, sino que reforzó la imagen de una selección que combina talento, madurez competitiva y una enorme capacidad para resolver partidos igualados. España mantiene además una notable solidez defensiva y sigue creciendo en confianza a medida que avanza el torneo.
Ahora, el conjunto español afrontará una nueva prueba en los cuartos de final con la ilusión intacta y el convencimiento de que puede pelear por el título. Si algo ha quedado claro es que, cuando el reloj aprieta y el margen de error desaparece, siempre hay un nombre dispuesto a aparecer. Ese nombre vuelve a ser Mikel Merino.