Un equipo de arqueólogos ha hallado recientemente los restos de un telar de pesas en el yacimiento arqueológico de Cabezo Redondo, uno de los enclaves más relevantes de la Edad del Bronce en la península ibérica. Este descubrimiento aporta nueva información sobre las actividades textiles y la organización doméstica de las comunidades que habitaron la zona hace más de 3.000 años.
El hallazgo se produjo durante la última campaña de excavaciones, centrada en una de las áreas residenciales del asentamiento. Los investigadores identificaron varias pesas de telar —elementos de arcilla cocida utilizados para tensar los hilos en telares verticales— dispuestas de manera ordenada, lo que sugiere la presencia de un telar en uso en el momento en que la estructura fue abandonada.

Según los especialistas, este tipo de telar era habitual en sociedades prehistóricas del Mediterráneo y permitía la producción de tejidos de lana y otras fibras vegetales. La disposición de las pesas y su estado de conservación han permitido reconstruir parcialmente la estructura del telar, lo que representa un avance significativo en el conocimiento de las técnicas textiles de la época.

Además del telar, en el mismo contexto arqueológico se han recuperado fragmentos cerámicos, herramientas líticas y restos orgánicos que están siendo analizados en laboratorio. Estos materiales podrían ofrecer pistas sobre la vida cotidiana, la economía doméstica y las redes de intercambio de la comunidad que habitó Cabezo Redondo durante el Bronce Tardío.
Los responsables del proyecto destacan que este descubrimiento refuerza la importancia del yacimiento como centro clave para el estudio de las sociedades argáricas en el sureste peninsular. Asimismo, subrayan el valor de este tipo de hallazgos para comprender el papel de la producción textil, tradicionalmente asociada al ámbito doméstico, en la estructura social y económica de estas comunidades.
Las excavaciones continuarán en los próximos meses, con el objetivo de ampliar la información sobre este espacio y su función dentro del asentamiento. El equipo no descarta que nuevos hallazgos permitan profundizar aún más en las prácticas artesanales y en la vida diaria de los habitantes de Cabezo Redondo.