La Policía Judicial mantiene abiertas todas las líneas de investigación mientras los agentes tratan de identificar a los autores y recuperar las piezas sustraídas del Museo de Villena
Villena, 9 de septiembre de 2026. La investigación por el robo de gran parte del Tesoro de Villena avanza, aunque la Guardia Civil mantiene una estricta reserva sobre las pesquisas para no comprometer el trabajo de los investigadores. El coronel jefe de la Comandancia de Alicante, Francisco Poyato, confirmó este martes que el caso constituye una prioridad para el instituto armado y pidió prudencia ante la ausencia de información pública sobre los avances concretos.
El robo se produjo durante la madrugada del pasado 27 de agosto en el Museo de Villena (MUVI). Los autores, al menos tres personas encapuchadas según las primeras investigaciones, accedieron al edificio y consiguieron hacerse en apenas unos minutos con una parte sustancial de una de las colecciones arqueológicas más importantes de la Edad del Bronce en Europa.
Desde el primer momento, la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de la Guardia Civil de Alicante asumió la investigación. Los agentes mantienen abiertas distintas líneas para determinar quiénes participaron en el asalto, reconstruir su recorrido y, sobre todo, localizar las piezas desaparecidas. Poyato ha insistido en que cualquier información adelantada podría perjudicar una operación que continúa activa.
Un robo ejecutado en cuestión de minutos
La alarma del museo se activó alrededor de las 5:23 horas. Los agentes llegaron poco después y encontraron una de las cristaleras del edificio fracturada. Las primeras pesquisas y las imágenes de las cámaras de seguridad permitieron establecer que los asaltantes habían actuado con rapidez y que abandonaron el lugar antes de la llegada de las fuerzas de seguridad.
Durante las primeras batidas por la zona, un vecino alertó a los agentes de que había visto dos vehículos circulando a gran velocidad por la A-31, una de las principales vías de comunicación de Villena. Este dato forma parte de las pesquisas desarrolladas desde las primeras horas posteriores al robo.
Días después, la investigación permitió conocer otro elemento relevante: las matrículas utilizadas por los vehículos implicados habrían sido sustraídas esa misma noche en la localidad de Sax, situada a unos doce kilómetros de Villena. Este hecho puede aportar información para reconstruir los movimientos de los autores y su posible ruta de huida.
El destino de las piezas, la principal incógnita
Una de las mayores preocupaciones de los investigadores es determinar qué ha ocurrido con las piezas sustraídas. El Tesoro está formado por 66 piezas y contiene casi diez kilogramos de oro, además de objetos de plata, hierro y ámbar. Su valor patrimonial es considerado incalculable y su valoración económica se sitúa en torno a los cinco millones de euros.
Entre los objetos desaparecidos se encuentran numerosos cuencos y brazaletes de oro, recipientes y otros elementos que forman parte de un conjunto arqueológico excepcional. Especial relevancia tiene un brazalete de hierro elaborado con metal procedente de un meteorito, una pieza cuya singularidad aumenta todavía más su valor histórico y científico.
Tras el asalto permanecieron en el museo algunas piezas que no fueron sustraídas, entre ellas tres vasijas de plata, un brazalete, parte de los adornos del bastón y una de las coronas, que habría quedado en el lugar durante la huida de los ladrones.
La Guardia Civil pide prudencia
La falta de información oficial sobre posibles sospechosos, detenciones o recuperación de piezas no significa que la investigación esté paralizada. Al contrario, el coronel Francisco Poyato ha remarcado que las pesquisas “avanzan”, pero ha defendido mantener el máximo sigilo.
“Lo más prudente es mantener todas las reservas y dejar que la investigación avance”, señaló el responsable de la Comandancia de Alicante, que calificó el robo de un hecho “muy grave” por la importancia del patrimonio afectado.
Hasta el momento no se han comunicado públicamente detenciones ni la recuperación de las piezas sustraídas. La investigación continúa centrada tanto en la identificación de los autores como en seguir el rastro del patrimonio desaparecido.
Un patrimonio de 3.000 años
El Tesoro de Villena fue descubierto en 1963 por el arqueólogo José María Soler y está datado aproximadamente en torno al año 1000 antes de Cristo. Su extraordinaria conservación y la cantidad de oro que contiene lo han convertido en uno de los grandes referentes de la arqueología europea de la Edad del Bronce.
El robo ha provocado una profunda conmoción en Villena y ha abierto también un debate sobre la seguridad de los museos y la protección del patrimonio histórico. El Ayuntamiento de Villena ha creado una comisión especial de investigación para analizar las circunstancias que rodearon el robo y revisar, entre otros aspectos, los sistemas de seguridad y las decisiones adoptadas durante el proceso de musealización.
Mientras tanto, el MUVI permanece cerrado y las autoridades mantienen la investigación como una prioridad. La Guardia Civil evita adelantar detalles que puedan poner en riesgo las pesquisas, mientras en Villena crece la esperanza de que las piezas puedan ser localizadas y regresar a la ciudad.
Por ahora, la principal certeza es que la investigación sigue avanzando, pero que habrá que esperar a nuevos resultados para conocer quién está detrás del robo y dónde se encuentra el Tesoro desaparecido.