Derrama la traición a borbotones mientras las flatulencias de sus mentiras apestan el Parlamento y los Medios de Comunicación para justificar la felonía. Una más. La definitiva. La que hace de España la Putaespaña de los separatistas. La Putaespaña que puede ser violada y mutilada, desgarrada y profanada sin que en el Código Penal palpite el castigo, ya ni siquiera retórico, para todo aquel que se alce contra la Unidad de la Patria. El miedo atenaza y el combate redime, y Pedro Sánchez lo sabe. Sabe que los españoles ya no son los hijos del mar y del viento, de la tormenta y del trueno, sino un vómito de la Historia, un pueblo de percebes de sofá tarado por el miedo y adocenado en la comodidad, incapaz de combatir por nada, por nadie, ni en una pelea de taberna. Lo sabe porque él es su síntesis y la encarnación de su idiosincrasia. Pedro Sánchez sabe que la más brava manifestación de patrioterismo de la chusma española consiste en pintarse la cara como los indios chachapoyas cuando los veintidós tuercebotas de La Roja escuchan el Himno Nacional, con las patas abiertas y rascandose los huevos en la cancha del Mundial o la Eurocopa. Hasta ahí llega esta mierda de pueblo que paga con largueza y generosisdad, consagrándolos en las urnas, a los traidores que se lo han robado todo, hasta el honor, la dignidad y el decoro pues “bien se ve, Sancho, que eres villano de los que grita siempre ¡viva quien vence!”.

Y el que ha vencido es el felón. El puto traidor que les llena las alforjas a los separatistas y que ahora, como una ramera oferente o un chapero de saldo en Chueca, les regala la definitiva patente de corso desterrando del Código Penal el delito de sedición, el último baluarte punitivo que nos quedaba contra los que parasitan a España para destruirla en la almoneda de la Constitución y en el burdel de la Democracia.

Hay encrucijadas en las que las opciones no se eligen, sobrevienen. Surgen ellas solas de la propia naturaleza de los acontecimientos y son los hombres y los pueblos los que siguen su estela y contraatacan con la legitimidad milenaria que sólo cabe en una palabra: España. Nada ha surgido ni sobrevenido ante la definitiva felonía de Pedro Sánchez. Nada esperéis de una oposición de cofia, lazo y teta más presta al ábaco electoral que a zurcir a la Patria en sus desgarros. Nada. ¡Hala, chachapoyas nativos de la Putaespaña, preparad vuestras pinturas de guerra que empieza el Mundial!

Eduardo García Serrano
https://elcorreodeespana.com/opinion/583302724/Puto-traidor-Por-Eduardo-Garcia-Serrano.html
Derrama la traición a borbotones mientras las flatulencias de sus mentiras apestan el Parlamento y los Medios de Comunicación para justificar la felonía. Una más. La definitiva. La que hace de España la Putaespaña de los separatistas. La Putaespaña que puede ser violada y mutilada, desgarrada y profanada sin que en el Código Penal palpite el castigo, ya ni siquiera retórico, para todo aquel que se alce contra la Unidad de la Patria. El miedo atenaza y el combate redime, y Pedro Sánchez lo sabe. Sabe que los españoles ya no son los hijos del mar y del viento, de la tormenta y del trueno, sino un vómito de la Historia, un pueblo de percebes de sofá tarado por el miedo y adocenado en la comodidad, incapaz de combatir por nada, por nadie, ni en una pelea de taberna. Lo sabe porque él es su síntesis y la encarnación de su idiosincrasia. Pedro Sánchez sabe que la más brava manifestación de patrioterismo de la chusma española consiste en pintarse la cara como los indios chachapoyas cuando los veintidós tuercebotas de La Roja escuchan el Himno Nacional, con las patas abiertas y rascandose los huevos en la cancha del Mundial o la Eurocopa. Hasta ahí llega esta mierda de pueblo que paga con largueza y generosisdad, consagrándolos en las urnas, a los traidores que se lo han robado todo, hasta el honor, la dignidad y el decoro pues “bien se ve, Sancho, que eres villano de los que grita siempre ¡viva quien vence!”. Y el que ha vencido es el felón. El puto traidor que les llena las alforjas a los separatistas y que ahora, como una ramera oferente o un chapero de saldo en Chueca, les regala la definitiva patente de corso desterrando del Código Penal el delito de sedición, el último baluarte punitivo que nos quedaba contra los que parasitan a España para destruirla en la almoneda de la Constitución y en el burdel de la Democracia. Hay encrucijadas en las que las opciones no se eligen, sobrevienen. Surgen ellas solas de la propia naturaleza de los acontecimientos y son los hombres y los pueblos los que siguen su estela y contraatacan con la legitimidad milenaria que sólo cabe en una palabra: España. Nada ha surgido ni sobrevenido ante la definitiva felonía de Pedro Sánchez. Nada esperéis de una oposición de cofia, lazo y teta más presta al ábaco electoral que a zurcir a la Patria en sus desgarros. Nada. ¡Hala, chachapoyas nativos de la Putaespaña, preparad vuestras pinturas de guerra que empieza el Mundial! Eduardo García Serrano https://elcorreodeespana.com/opinion/583302724/Puto-traidor-Por-Eduardo-Garcia-Serrano.html